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LOS DELFINES: LOS “LOBOS” DE LA PREHISTORIA

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LOS DELFINES: LOS “LOBOS” DE LA PREHISTORIA

¿Por qué los delfines necesitan respirar?

Seguramente os lo habréis preguntado esto cuando erais pequeños, y estudiabais y admirabais estos espléndidos animales nadar en las olas; cómo es que, posediendo habilidades acuáticas extraordinarias, se veían obligados de vez en cuando a subir hasta la superficie del agua del océano o del río solo para poder respirar a través del respirador,

LOS DELFINES: LOS "LOBOS" DE LA PREHISTORIA

ese “agujero” en la cabeza que les permite respirar el aire sin necesariamente salir del agua. Y este arreglo inusual no es exclusivo de los delfines, de hecho, muchas de las especies pertenecientes a la familia de los cetáceos están equipados con él, como las conocidas ballenas y focenos (pequeños elefantes marinos parecidos a los delfines).

LOS DELFINES: LOS "LOBOS" DE LA PREHISTORIA

Este curioso “defecto anatómico” se remonta, como era de esperar, a los orígenes de este simpático animal, donde hace muchos años, extraño pero cierto, era solo otra de las muchas criaturas que poblaban la Tierra salvaje.

De hecho, hay muchas “indicios” que nos hacen intuir que los delfines fueron los primeros animales terrestres, capaces de caminar y respirar en tierra firme.

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Uno de los primeros es, sin duda, el hecho de ser mamíferos, la clase de vertebrados más extendida entre los seres vivos, con la que comparte la mayoría de las características relacionadas con ser mamífero, como la termo-regulación a través del calor producido por el metabolismo, los seres vivíparos, es decir, que el desarrollo del embrión se produce en el interior, la diferenciación de los diversos tipos de dientes

dolphin delfín delfino

y muchos otros rasgos que, aunque puedan parecer comunes y obvios a nuestros ojos, realmente han marcado la diferencia entre la supervivencia y extinción, no es sorprendente que los mamíferos se hayan extendido y diversificado en cada lugar y forma gracias a los beneficios obtenidos por muchas de estas características, tanto de evolucionar hasta convertirse en una de las criaturas más antinaturales, despiadadas y letales, pero también con la mayor tasa de progreso evolutivo que nunca ha existido: el hombre.

Otra de las propiedades de los mamíferos es la de poseer un pelaje, que irónicamente “cubre” muchos roles que van desde el camuflaje hasta la termo-regulación, que mencionamos anteriormente.

Y aunque si los delfines hoy en día no tienen pelaje espeso para protegerlos, eso no significa que nunca lo tuvieron.

De hecho, en el estado embrionario, todavía es posible identificar en los delfines, pequeños folículos pilosos, que pertenecían a un antiguo manto similar al de las focas, que con el transcurso del embarazo van disminuyendo hasta desaparecer.

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También es posible ver siempre en los embriones de delfines la presencia de una subdivisión de miembros inferiores y superiores, ahora suprimida por la evolución de la especie, pero que sugiere una realidad verdaderamente fascinante en la historia de estos animales marinos.

LOS ORÍGENES ENIGMÁTICOS DE LOS DELFINES

Después de tantas premisas prometedoras sobre sus orígenes, los paleontólogos se apresuraron a encontrar respuestas que satisfacieran la imaginación de todos.

Sin embargo, la identificación del descendiente más próximo al delfín resultó bastante difícil, debido a la ausencia de un cambio efectivo que se distinguiese en los fósiles encontrados en el mundo, pero sobre todo porque la familia pertenecían a los delfines, Cetácea o cetáceos, eran presente en la Tierra desde hace mucho tiempo, el más antiguo datado, recordaros, data unos 50 millones de años en la era del Eoceno, lo que hizo que la selección de fósiles que eran realmente útiles para la investigación fuera aún más difícil.

Fue solo gracias a la filogenética, la rama de la ciencia que se dedica al análisis de similitudes entre especies a nivel genético, y a la biología molecular, el estudio de procesos genéticos también a nivel bioquímico, que fue posible avanzar en otro frente, el de la genética.

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Gracias al estudio sobre genes, pudieron superar algunos de los principales problemas que habían encontrado en la investigación de estos animales, como la falta de precisión evolutiva de las distinciones entre especies, que se basaba solo en el aspecto “visual” de estos y, por lo tanto, extremadamente ambiguo considerando las diferencias morfológicas que estos podrían tener independientemente del factor evolutivo en cuestión, combinado con la poca información disponible y la incapacidad de distinguir un cambio en un rango de tiempo tan amplio, fue necesario un cambio de rumbo para alcanzar resultados.

Y fue la genética en todos sus infinitos campos lo que dio las respuestas que anhelaban.

LOS HIPOPÓTAMOS: LOS DESCENDIENTES VIVOS DE LOS DELFINES

Numerosas catalogaciones y taxonomías más tarde, los paleontólogos pudieron respirar aliviados, aunque estrechos, por el esfuerzo de alcanzar un orden de familias y clases que satisficiera a todos los otros “tiquismiquis” de la comunidad científica listos para desaprobar y disputar, lo que no tardó en venir; finalmente, frente a ellos, se proyectaron las bases de lo que luego sería el clado, que por definición corresponde al grupo compuesto por un solo ancestro común y todos sus descendientes, tan anhelados, de los Cetacea y los Artiodactyla, otro grupo de especies con patas y pezuñas , las dos se unieron en un vasto y relativamente moderno clado que lleva el nombre de, mira tu por donde, Cetartiodactyla.

Por lo tanto, era legítimo suponer que los delfines provenían de especies cuya apariencia se asemejaba a la de los animales cuadrúpedos con “pezuñas de garras”, ya que caían dentro del clado de los Cetartiodáctilos y de esta manera, aunque un poco “clandestinamente”, entraban por asociación en la de Artiodactyla, incluso si no pertenecían directamente a ella.

Obviamente, también en esta fechoría de naturaleza jerárquica, en la comunidad de paleontólogos hubo bastantes risas, y se derramaron lágrimas y ríos de tinta para tratar de remediar la ambigüedad …

Sin embargo, de esta curiosa diatriba resultante de la colisión de estas dos “familias evolutivas” tan diferentes entre sí, la de los cetáceos formados por seres marinos y la de los artiodáctilos terrestres de los que se originaron los delfines, se puede distinguir que la base de ese “eslabón perdido” que los conecta a ambos, se encuentra en el paso de la tierra al agua.

De hecho, son precisamente los Hippopotamidae, de el orden de los Artiodáctilos, los que llenan el vacío en la jerarquía evolutiva de los delfines, al menos en lo que respecta a los animales vivos de hoy.

El común y voluminoso hipopótamo, del griego hippopotamus que significa “caballo de río” debido a las similitudes morfológicas especialmente del hocico, es de hecho un mamífero (como el delfín) perteneciente al orden de los Artiodáctilos (también como el delfín) y es como nos cuenta sobre el estudio sobre la filogenética de este animal, el ancestro vivo más cercano de los cetáceos, mucho más cerca de lo que está para los artiodáctilos, lo que demuestra el hecho de que no podemos confiar realmente en la morfología si estamos hablando de la especie.

Distinguida criatura semi-acuática muy imponente y aparentemente pacífica, el hipopótamo es capaz de lanzar ataques feroces y sangrientos sin demasiados escrúpulos. Muchos documentales interesantes que los coronan como protagonistas precisamente por su “temperamento” poco claro, mucho más agresivo y resuelto que el de los rinocerontes, por ejemplo, que debido a sus cuernos puntiagudos y su instinto territorial, se han “ganado” una mala reputación que, sin embargo, debería ser la misma, si no inferior, a la de sus vecinos, los hipopótamos, pero que en la realidad es mejor vista por la opinión común.

Volviendo a los hipopótamos, dado que existe esta fuerte relación con los cetáceos, entre los lloros de los paleontólogos que tuvieron que concebir otro desde cero, se vieron en la necesidad de crear otro nuevo clado específico que contemplara todas las ramificaciones de estas dos “familias evolutivas”, definiendo así un clado grupo corona, osea un clado compuesto por dos líneas aún presentes y que viven hoy y todos sus antepasados ​​y descendientes actuales, para considerar cada combinación posible, que se llamaba Whippomorpha o con el nombre más desconocido y desdichado Cetancodonta.

El descubrimiento de un esqueleto de Indohyus sorprendentemente completo y en buen estado (mamífero primitivo similar a un mapache) en la localidad de Cachemira,

conectó a una familia ahora extinta perteneciente al clado Whippomorpha y, por lo tanto, a la de los Artiodactyla, los Raoellidae, que por esta razón se consideraron durante algún tiempo una de las “piezas” que faltaban en el rompecabezas genealógico de los cetáceos y, por lo tanto, de los delfines.

Esqueleto de delfín

El estudio cuidadoso de los hallazgos sacó a la luz numerosas pruebas “aparentemente discordantes” que respaldaron esta tesis, como ser parcialmente acuático debido a la estructura ósea diseñada para el movimiento en el agua y al mismo tiempo encontrar un estilo de vida alimentario basado en tierra firme, lo que llevó a creer que había alcanzado un modelo de transición potencial capaz de actuar como una puerta de enlace entre el mundo acuático y el terrestre.

Desafortunadamente, a pesar de que había un enfoque para resolver el enigma, todavía habían demasiadas preguntas a las que esta familia arcaica de Raoellidae no podía dar respuestas concretas.

LOS ARQUEOCETOS: LOS DESCENDIENTES EXTINTOS Y LOS VERDADEROS PRECURSORES DE LOS DELFINES

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Los Archaeceti están bien definidos por su nombre como la “familia arcaica” de los cetáceos y los verdaderos precursores de los delfines en la Tierra, además de ser sus descendientes extintos más cercanos.

Estas criaturas, divididas en 5 familias oficiales (y una sexta todavía disputada arduamente entre los paleontólogos por su asignación “más apropiada”, que por esta razón evitaré de mencionar), completan el arco evolutivo de los cetáceos en su fase “anfibia” en época del Eoceno:

Pakicetidae : el tamaño y la fisonomía de un lobo moderno, con patas cónicas e incluso una cola. Estos se movieron en el agua pero nunca lo convirtieron en su hábitat, sino que se concentraron en las áreas ribereñas y por esta razón se supone que tienen habilidades de natación muy avanzadas.

De esta familia, debido a la escasez de fósiles encontrados, los supuestos son de naturaleza genérica, basados ​​mucho más en correspondencias que en cualquier otra cosa. La mayoría de los dientes y fragmentos de cráneo se han recuperado, por lo que el análisis se basa más en este aspecto, pero aún es suficiente para confirmar la conexión genética y de comportamiento, encontrando en ellos muchas similitudes con los de los cetáceos modernos.

Estas criaturas en las especies más pequeñas tenían dientes afilados como los de los peces carnívoros de hoy, y en las versiones más grandes y depredadoras se parecían mucho a las hienas. Ciertamente eran animales carnívoros, con una gran variedad de especies dedicadas a la depredación o al saqueo.

Ambulocetidae : en esta evolución, ya habían asumido un comportamiento acuático predominante, y por la conformación ósea informada en los fósiles y la forma alargada del hocico y las fosas nasales, se puede suponer que preferían las áreas acuáticas para la caza basadas en emboscadas y ataques repentinos, similares a los de los cocodrilos que de hecho recuerdan su apariencia.

Debido a sus hábitos acuáticos y de alimentación, las extremidades habían sufrido una reducción importante, ya que ya no podían sostenerse en el suelo, por lo que ciertamente se han adaptado cada vez más a la vida acuática para sobrevivir.

Remingtonocetidae : debido a la regresión de las patas, la adaptación demostró ser vital para equilibrar las desventajas debido a la disminución de la movilidad impuesta por esta evolución, y probablemente por esta razón, otra parte del cuerpo de estos animales comenzó a fortalecerse, la cola, lo que le permitió aumentar las habilidades de natación por encima de lo normal.

Aquí también, los fósiles varían en especie y tamaño, que alcanzan un rango variado como los de las dos familias anteriores, mientras mantienen una morfología similar como las fosas nasales grandes y una mayor capacidad auditiva muy útil para las emboscadas.

Protocetidae : esta familia se distinguió por haber dominado el uso de la cola muy fuerte gracias a la cual podían dominar las aguas relativamente bajas como ávidos depredadores.

Es precisamente en esta transición evolutiva, que tenemos un cambio en la apertura nasal de estos delfines primitivos, que para adaptarse al entorno casi acuático en el que se encontraron, desarrollaron una mutación muy ventajosa para permanecer más tiempo bajo el agua, lo que les permitió mover la abertura nasal un poco más arriba en la cabeza que las otras familias, definiendo un respirador prehistórico aún no bien desarrollado.

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La respiración horizontal fue la base de la estructura morfológica de los cetáceos y delfines actuales, que aún poseen este atributo, de los cuales, sin embargo, han perdido el uso y la función que una vez asumió para estos fantásticos cazadores de océanos.

Desafortunadamente y consecuentemente, una reducción considerable de las extremidades inferiores tuvo lugar nuevamente, empujando su evolución en una sola dirección, la del mar.

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Basilofosauridae : esta es la transición definitiva que asumió todos los beneficios evolutivos de los anteriores en un depredador único y temido de las aguas que ahora se ha estabilizado por completo, y el de la Tierra ya no quería lidiar con eso (no es que no fuera capaz ahora, dado el incapacidad para subsistir fuera del agua).

Esta familia de Archeocetos poseía el aspecto parcial de un delfín moderno, tanto para la parte trasera ya desarrollada en la “cola típica” con las dos aletas traseras, los últimos restos de las extremidades inferiores, que para la diferenciación de los dientes típicamente cetáceos. El popular Dorudon, un poco más conocido por su presencia cultural, pertenece a esta familia.

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La extinción de estos precursores de cetáceos no fue, por supuesto, total, dado que los descendientes son una prueba definitiva de su supervivencia, pero muchas de las especies pertenecientes a este orden se redujeron a la mitad, probablemente debido al cambio climático o la competencia con otras especies. acuáticos que se extendieron en edades posteriores.

ALGUNAS CURIOSIDADES SOBRE LOS DELFINES

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“Dedos” en las aletas pectorales:

Entre los diversos “vestigios evolutivos” que arrastran a estos maravillosos animales acuáticos, uno de los más interesantes sin necesidad de entrar en detalles es el de las falanges vestigiales que todavía están presentes y visibles a través de los rayos X en las aletas vectoriales, e incluso si su utilidad tanto por división de la aleta como por tipo de movilidad ha sido completamente descuidada en la evolución, demuestran ser una prueba oculta de sus orígenes como cuadrúpedos con patas.

Peculiaridades acuáticas e hidroacústica :

Las características únicas y singulares de los cetáceos y los delfines son muchas y numerosas, desde la forma aerodinámica del cuerpo, armonizada específicamente para un estilo de vida acuático, hasta la presencia del “incómodo” respiradero que desaparecerá tarde o temprano para dejar espacio para un lugar más conveniente método de respiración.

En particular, los delfines tienen una estructura grasa reconocible en la frente llamada melón, que por ejemplo los focenos no tienen, y que se supone que es un componente principal de la capacidad de la eco-localización, ya que realiza una función bioacústica para las sustancias específicas de que está compuesto por el éster ceroso y el aire que los rodea, lo que les ayuda a navegar por los mares como un verdadero sonar biológico.

Este atributo interesante y útil se remonta a los Archaeocetos, que desarrollaron una mayor audición bajo el agua, que gradualmente se volvió más refinada, para identificar ondas y ecos en una frecuencia más baja.

Para algunos estudiosos, la presencia del melón también podría ser uno de los factores que determinaron la capacidad extraordinaria para controlar la flotabilidad que poseen estos animales, razonamiento quizás respaldado por los informes encontrados en algunas especies de delfines para aumentar el tamaño del melón y el rendimiento bajo el agua, pero probablemente sea más un caso de correlación que de aleatoriedad.

La encomiable inteligencia de los delfines :

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La conocida “inteligencia” de los delfines es apreciada y reconocida no solo por expertos sino también por una opinión común, considerada y representada en la cultura popular, cinematográfica y de más formas.

Pero no todos sabrán cómo se calcula esta inteligencia, y tal vez tengan curiosidad en saberlo.

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En primer lugar, hay dos métodos diferentes para definir la inteligencia de la especie, el primero es el de la proporción celebro-masa corporal , que como muestra claramente toda la terminología, es un estudio relacionado con la relación que existe en el cálculo de la masa cerebral en relación con la del cuerpo.

Como podemos ver por la escasez de criterios analizados, este es el sistema menos preciso, y debe considerarse como una estimación aproximada de la inteligencia de una especie, que de hecho omite muchos parámetros fundamentales, como sus capacidades cognitivas, el factor metabólico, etc.

En esta escala, los más “inteligentes” serían las tupayas o musarañas arborícolas(Scadentia ), roedores bastante ágiles, seguidos por el hombre. Los delfines son las especies de cetáceos más inteligentes.

El segundo método, por otro lado, es el del cociente de encefalización o EQ, que es más preciso porque tiene en cuenta los valores alométricos de las especies estudiadas, es decir, los relacionados con la forma, la fisiología, la anatomía y otros aspectos sociales y de comportamiento que lo hacen más complejo y técnico de los primeros pero definitivamente también más completo y preciso, además de ser a lo que nos referimos cuando hablamos del hecho de que los delfines son los “animales más inteligentes del mundo”.

En primer lugar de este ranking persiste el hombre omnipresente (aunque no se diría), mientras que el segundo, tercer y cuarto lugar están dedicados a la gran familia de Delphinidae , en particular dos especies de delfines de río y océano y la famosa orca.

Algunas de las fotos utilizadas en este artículo están redirigidas a la wiki que indica el autor de la misma de acuerdo con la licencia CC con algunos derechos reservados. Agradecemos como siempre a sus respectivos autores por su cordial disponibilidad y valiosa aportación.

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